Aviación Naval
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110 años del nacimiento de la Aviación Naval
miércoles, 11 de febrero de 2026
La creación del Parque y Escuela de Aeroestación y Aviación de la Armada, en Fuerte Barragán, marcó el inicio de una capacidad estratégica que transformó para siempre a la Armada Argentina.


Aquella decisión, audaz y visionaria para su tiempo, marcó el inicio de una capacidad estratégica que transformaría a la Institución. Desde entonces, la integración del dominio aéreo al quehacer naval amplió el horizonte operativo de la Armada y sentó las bases de una identidad propia, forjada sobre la innovación, el profesionalismo y la vocación de servicio.
Fuerte Barragán, enclave histórico ligado desde sus orígenes a la defensa y la soberanía nacional, se convirtió así en la cuna de la Aviación Naval, donde la Armada comenzó a proyectarse más allá del mar, mediante una nueva dimensión de su desarrollo operativo, cuyo legado continúa vigente hasta nuestros días.

Una decisión visionaria
A comienzos del siglo XX, la aviación atravesaba sus primeros años de desarrollo captando la atención de las principales potencias navales del mundo. El dominio del aire perfilaba como un factor decisivo en el ámbito militar, capaz de ampliar el alcance de las operaciones, mejorar el reconocimiento y modificar las tácticas tradicionales. En ese escenario de cambios e incertidumbre, un puñado de hombres entusiastas de la Armada Argentina supo interpretar el valor clave de la aeronáutica aplicada al ámbito naval.

La decisión de avanzar en la creación, el 11 de febrero de 1916, de una estructura destinada a ello, no respondió únicamente a una tendencia internacional, sino a una clara comprensión de los desafíos futuros vinculados a la defensa, el control de los espacios marítimos y la protección de los intereses nacionales. Apostar por la aviación implicó asumir riesgos, invertir en conocimiento y formar recursos humanos en una disciplina incipiente, pero con un enorme potencial. De este modo, la Armada Argentina se posicionó entre los pioneros de la región en comprender la importancia de contar con este componente.

Los aviones utilizados inicialmente fueron los Farman, con los cuales se formaron los primeros oficiales y suboficiales de la Aviación Naval. El conocimiento de estas aeronaves permite dimensionar el esfuerzo realizado y el entusiasmo con el que se encaró esta tarea fundacional, marcada por el espíritu pionero y la convicción en un proyecto de largo alcance.

El Parque en Fuerte Barragán: punto de partida
La creación del Parque representó el primer paso concreto en la organización de la Aviación Naval Argentina. Destinado al desarrollo, la experimentación y la formación, permitió concentrar los esfuerzos vinculados a la capacitación del personal, la incorporación de medios aéreos y la elaboración de los primeros lineamientos doctrinarios.

La elección de Fuerte Barragán no fue casual. Su ubicación y profundo valor histórico, ligados a la defensa del litoral y al acceso al Río de la Plata, lo convirtieron en un escenario ideal para el nacimiento de esta nueva capacidad. En ese entorno, donde durante décadas se habían forjado decisiones clave para la soberanía nacional, la Armada dio origen a una herramienta destinada a ampliar y fortalecer su horizonte operativo.
Desde el Parque comenzaron a sentarse las bases de un arma que demandaba conocimientos técnicos específicos, capacidad de adaptación y una marcada vocación de servicio. Los primeros pasos de la Aviación Naval estuvieron signados por el esfuerzo y la perseverancia, con la certeza de que el dominio del espacio aéreo sería, con el tiempo, indispensable para las operaciones navales.

Historia, legado y proyección
A 110 años de aquel acto fundacional, la Aviación Naval Argentina constituye una de las capacidades esenciales de la Armada. Su evolución en el tiempo refleja un proceso continuo de crecimiento, adaptación tecnológica y formación de generaciones de hombres y mujeres que, con profesionalismo y compromiso, contribuyeron a su consolidación.
El legado iniciado en Fuerte Barragán se proyecta hasta el presente como una expresión tangible de la visión estratégica, con una integración del componente aéreo al poder naval que no solo amplió las capacidades operativas, sino que reafirmó el compromiso institucional con la innovación, la defensa de los intereses nacionales y la protección de la soberanía.

Hoy, Fuerte Barragán continúa siendo un espacio de memoria y encuentro con la historia. El sitio puede ser visitado por la comunidad y, en sus inmediaciones, se encuentra el Museo Héroes de Malvinas, que refuerza el valor simbólico del lugar como testimonio vivo del compromiso de la Armada con la Nación.
Recordar los 110 años del nacimiento de la Aviación Naval Argentina es rendir homenaje a quienes hicieron posible aquel primer impulso y reafirmar los valores que dieron origen a este componente. Pero es también una oportunidad para renovar el compromiso con el futuro, con la convicción de que el espíritu, el profesionalismo y la vocación de servicio que marcaron su nacimiento continúan siendo cimentando su desarrollo.
