Institucionales
Cien años de la Base Naval Mar del Plata
lunes, 5 de octubre de 2026
Desde las históricas misiones de los sumergibles "tarantinos" y la gesta del Atlántico Sur hasta la custodia actual de nuestros recursos marítimos, un siglo de compromiso insustituible con la Defensa Nacional.

Pero sus antecedentes datan de un par de décadas antes. Ya en 1909 se plasmó en leyes la necesidad de un puerto comercial para el embarco de la producción agropecuaria y la explotación de la pesca de la zona, cuya inauguración se realizó en febrero de 1913. Para ese momento había presencia de buques de la Escuadra Naval que operaban en la zona. Luego de varios estudios y proyectos, se desarrolló el Puerto de Mar del Plata, reservándose una zona dentro de su configuración y trazado para la instalación de un Puerto Militar.

Paralelamente, por Orden General del Ministerio de Marina, “con el fin de propender al desarrollo y progreso del litoral marítimo y fluvial de la Nación; establecer centros de recursos que atiendan a la seguridad y protección de las poblaciones costaneras en los casos de requerirlo sus autoridades; como así también para proteger y auxiliar a buques de mar o embarcaciones de cabotaje en los accidentes o siniestros marítimos” se dividió el territorio en Regiones Navales, estableciendo el Apostadero de la Primera Región en el Puerto de Mar del Plata, para estación de torpederos y submarinos.
En simultáneo, la Aviación Naval llevaba a cabo estudios para establecer una base aeronáutica en terrenos del futuro puerto militar, ya que aeronaves de la Armada Argentina operaban en lo que se convertiría en la Base Naval Mar del Plata. Por caso, en diciembre de 1919, el Teniente de Fragata Marcos Zar utilizó la dársena de hidroaviones amerizando con su Macchi 9 para una escala técnica del vuelo entre Puerto Belgrano y Buenos Aires.
Vinculado también a la actividad aeronaval, en 1923 se construyó un talud revestido con cemento, una plataforma y una rampa para el deslizamiento al mar de los hidroaviones; y al año siguiente se agregaron un hangar metálico, depósitos de combustible y otros servicios.

Llegado octubre de 1926, la promulgación de la Ley Nº 11.378 de Renovación del Material Naval fue el puntapié definitivo para comenzar con las obras. Por Decreto del 7 de diciembre de 1926 se aprobó el plan general para la creación de una Base Principal de Submarinos, auxiliar para otras categorías de buques, y Base de Aviación, en el Puerto de Mar del Plata.
Otro hito relevante de su historia sucedió el 11 de febrero de 1928. Con la presencia del Presidente de la Nación, doctor Marcelo Torcuato de Alvear, y miembros del Gobierno, entre los que se encontraba el Ministro Domecq García, se colocó la piedra fundacional del muro de atraque en la dársena de submarinos.
Finalmente, el 3 de septiembre de 1933, la llegada de los sumergibles S-1 ARA “Santa Fe”, S-2 ARA “Salta” y S-3 ARA “Santiago del Estero”, los recordados “tarantinos” construidos en Italia, marcó el inicio formal de una presencia ininterrumpida que convirtió a Mar del Plata en el asiento natural de la Fuerza de Submarinos. Arribó junto con ellos el crucero acorazado ARA “General Belgrano”, designado como buque base hasta 1947, cuando se construyeron los primeros edificios de alojamiento, y el veterano crucero fue radiado.

Finalizada la construcción de la Base Naval Mar del Plata, se utilizaron parte de sus calles internas como pistas de aterrizaje y decolaje de aviones aeronavales, siendo frecuentemente empleadas entre 1950 y 1970 por aviones AT-6, AT-11, Catalinas y Corsarios F4U y, posteriormente, por helicópteros navales. Desde allí han operado en ejercitaciones y misiones reales aviones y helicópteros de la Aviación Naval, con limitaciones propias de la infraestructura.
Las sucesivas generaciones de navíos que pasaron transformaron su dársena y los talleres necesarios para el mantenimiento de esas unidades. Tras los "tarantinos", la segunda generación llegó en 1960 mediante un convenio con Estados Unidos, incorporando submarinos de la clase “Balao”, bautizados como S-11 ARA "Santa Fe" y S-12 ARA "Santiago del Estero".
La tercera generación fueron los submarinos clase “Guppy”: el S-21 ARA “Santa Fe” y el S-22 ARA "Santiago del Estero" que arribaron a la Base Naval el 13 de septiembre de 1971, incorporándose a la flota de la Fuerza de Submarinos, y prestaron servicio hasta 1982.

Este crecimiento operativo demandó un apostadero cada vez más equipado y especializado, al igual que exigió más preparación del personal civil y militar abocado a su mantenimiento. En 1978 llegó la cuarta generación de submarinos, de clase 209 de origen alemán, el S-31 ARA "Salta" y el S-32 ARA "San Luis". Su incorporación impulsó un gran salto tecnológico que derivó en la creación del Taller Aplicado de Técnicas Múltiples para Submarinos, luego transformado en el Arsenal Naval Mar del Plata. Aquí se refleja la magnitud de la Base Naval, que había dejado de ser un puerto de amarre para convertirse en una estructura industrial capaz de mantener unidades complejas.
Durante el Conflicto del Atlántico Sur, el ARA “Santa Fe” cumplió misiones destacadas transportando buzos tácticos en la Operación Rosario y encontrando su final heroico en las Islas Georgias del Sur; en tanto que el submarino ARA "San Luis" demostró su valor en combate, logrando burlar el bloqueo británico y ganando un lugar de honor en la historia naval.
Entre 1984 y 1985 arribaron al país los submarinos alemanes de la clase TR-1700 S-41 ARA “Santa Cruz” y S-42 ARA “San Juan”, que conformaron la quinta y última generación de unidades submarinas adquiridas hasta el momento.

Infraestructura y capacidades logísticas
El 21 de marzo del 2000, la Armada Argentina estableció allí la sede del Comando del Área Naval Atlántica (ANAT), que tiene por misión: "Alistar, adiestrar y sostener los medios asignados a esta área, ejercer el comando orgánico y operacional de ellos y de las dependencias que se asignen; brindando sostén logístico y operativo a los medios del poder naval con asiento y en tránsito, a fin de satisfacer los requerimientos derivados de los planes en vigor y de las políticas y directivas navales".
La jurisdicción del ANAT comprende desde el paralelo 36° 18' Sur (Faro San Antonio, provincia de Buenos Aires) hasta el paralelo 46° Sur (Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut), siendo su límite Este la línea límite de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) y el límite exterior de la Plataforma Continental e insular definida por Ley N° 23968/91. Funciona bajo dependencia orgánica del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, quedando subordinados la Base Naval Mar del Plata, el Apostadero Naval Puerto Madryn, el Destacamento Naval Comodoro Rivadavia y la División Patrullado Marítimo.

Por su carácter funcional, la BNMP es el destino que resuelve o en el que se apoyan todas las tareas de infraestructura y servicios del Área Naval Atlántica y de los destinos dependientes; y ha evolucionado en este siglo de existencia, logrando albergar también un polo educativo de excelencia, donde conviven la Escuela de Submarinos y la Escuela de Buceo, centros de formación que, junto a la Agrupación Buzos Tácticos, nutren de personal especializado a la Armada.
El Apostadero Naval Puerto Madryn y el Destacamento Naval Comodoro Rivadavia son las Áreas de Apoyo que proyectan el litoral marítimo, garantizando el sostén logístico a las unidades navales, además de verificar y supervisar el estado de la infraestructura de apoyo y las condiciones para la navegación.
La BNMP es, asimismo, el apostadero natural de los buques de la División Patrullado Marítimo, modernos patrulleros oceánicos responsables de custodiar nuestros recursos ante la pesca ilegal; misión que se proyecta hoy con una visión integral sobre la ZEEA y la totalidad de nuestros espacios marítimos. Bajo el control operacional del Comando Conjunto Marítimo, dependiente del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, los medios navales y aeronavales garantizan una vigilancia permanente que trasciende la simple presencia. Se trata de un compromiso estratégico de disuasión y alerta en aguas jurisdiccionales, una labor esencial que fortalece el Sistema de Defensa Nacional y reafirma, día tras día, la protección de los intereses soberanos de todos los argentinos en el mar.

Además, la interacción con el CONICET y el INIDEP, a través de la Agrupación Buques Hidrográficos, convierte a la Base Naval en el punto de partida para las campañas que estudian nuestra biomasa pesquera y definen los límites de nuestra plataforma continental, destacándose su rol como nodo de investigación.
Su ubicación geográfica, infraestructura y capacidades logísticas hacen de la BNMP un punto estratégico para el despliegue del Poder Naval de la Nación, y las operaciones de control de los espacios marítimos de jurisdicción nacional.
A cien años de aquel proyecto del Almirante Domecq García, la Base Naval Mar del Plata se erige no solo como un baluarte de Defensa, sino como un puente entre la ciudad y el mar.

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